Corría el año 1950 cuando Don Victoriano Marroquín Oviedo se lanza a abrir su propio despacho en Barcelona. En un contexto de recuperación económica, la aventura profesional se inicia con el asesoramiento a empresas pujantes, práctica del derecho mercantil que se consolidaría con el acompañamiento y asesoramiento a los clientes en los ciclos de crisis que vendrían a partir de principios de los años setenta, derivando la práctica del derecho concursal en una especialización del Despacho a la que se ha dado continuidad.

Construyendo relaciones basadas en la confianza, el volumen de clientes aumenta y el tamaño del despacho crece paulatinamente con la incorporación de nuevos profesionales, procurando mantener en todo momento la cercanía y proximidad con el cliente, rasgo de identidad del Despacho que se ha pretendido potenciar desde el inicio hasta la fecha de hoy.

A mediados de los años 80, ya bajo la seña Bufete Marroquín, varios hijos del fundador se incorporan al Despacho, iniciándose una nueva etapa de la Firma que culminará a principios de este siglo en la que se acometerá el relevo en la dirección, con decidida apuesta por las nuevas tendencias de especialización a las que entonces apuntaba el sector.

Tras varios lustros de apasionada, comprometida y fructífera dedicación profesional bajo la dirección de los hermanos Ignacio, Carlos y Víctor Marroquín, tras la pandemia el Despacho inicia una nueva etapa, ya bajo la marca Marroquín Abogados, enfocada a incorporar juventud y talento al proyecto, conocimiento de las nuevas tecnologías que ya determinan la práctica profesional y a facilitar una paulatina sucesión en el liderazgo e impulso de la Firma.

La visión y la ilusión de ofrecer un asesoramiento legal cercano, transparente y de calidad fue el motor que impulsó al fundador a iniciar este proyecto.

Todavía, 75 años después, podemos afirmar que la misma ética, cercanía y calidad que caracterizaron la asesoría legal en sus inicios han sido el timón con el que se ha guiado la Firma hasta el día de hoy.

Ahora, echando la vista atrás, desde Marroquín Abogados podemos afirmar que estamos orgullosos de todo lo que hemos logrado, en parte, porque siempre nos hemos mantenido fieles a los ideales que nos vieron nacer. El equipo ha crecido con grandes profesionales que comparten y hacen suyos sus mismos valores y manera de hacer. Además del derecho concursal, que siempre ha sido una especialidad destacada en la Firma, desde hace muchos años Marroquín Abogados se caracteriza por ser un despacho multidisciplinar prestando sus servicios en el ámbito del derecho de los negocios, fiscal, civil, laboral, entre otros; aportando de esta manera una solución integral y transversal a las necesidades de sus clientes.